Este recorrido por los pasillos de Irán 3037 es más que un simple registro; es un encuentro con el eco de quienes, a pesar del horror, se negaron a ser borrados.
Como la cigarra que emerge tras un largo tiempo bajo la tierra, estas paredes custodian la memoria de aquellos a quienes «tantas veces mataron» y que, sin embargo, «tantas veces resucitarán». Entrar en este espacio es reconocer la oscuridad de la guerra y la tortura, pero también es honrar la fuerza del sobreviviente que vuelve para seguir cantando al sol.
Que estas imágenes nos permitan rescatar del olvido cada historia, porque incluso en la hora de la perdición y el naufragio, siempre habrá una voz que se alce para recordarnos que la luz, al final, vuelve a encontrarnos.
