En 2026 se cumplen veinte años de la adopción de la Convención Internacional para la Protección de Todas las Personas contra las Desapariciones Forzadas, el único tratado universal dedicado específicamente a prevenir y erradicar esta práctica.
El 21 de diciembre de 2010, la Asamblea General de las Naciones Unidas manifestó su preocupación por el aumento de las desapariciones forzadas o involuntarias en distintas regiones del mundo. Considerando la gravedad y persistencia de este fenómeno, utilizado masivamente durante el siglo XX en diferentes países, se estableció el 30 de agosto como el Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas.
En Chile, las agrupaciones de familiares y organizaciones de derechos humanos conmemoran esta fecha como el Día Internacional del Detenido Desaparecido. Durante la dictadura cívico-militar encabezada por Augusto Pinochet, la desaparición forzada fue empleada sistemáticamente por la Junta Militar y sus organismos represivos contra personas consideradas parte del denominado “enemigo interno”.
Por nuestro Sitio de Memoria Irán 3037 pasaron 32 personas que fueron detenidas y posteriormente hechas desaparecer, durante el período en que el inmueble funcionó como centro clandestino de detención y tortura conocido como Venda Sexy.
A 16 años de esta conmemoración, la fecha mantiene plena vigencia en nuestro país y adquiere especial relevancia frente a los desafíos que persisten en materia de verdad, justicia, reparación y garantías de no repetición. Ante el negacionismo y los cuestionamientos a los avances en derechos humanos, resulta necesario mantener una posición firme y continuar fortaleciendo los espacios de memoria y los valores que sustentan una sociedad democrática y respetuosa de la dignidad humana.
En Irán 3037, recordar esta fecha adquiere un significado particular. Las 32 personas detenidas desaparecidas que pasaron por este lugar forman parte de una historia que no puede ser reducida a solo cifras. Sus nombres, trayectorias y circunstancias de sus desapariciones permanecen como parte de la memoria que este espacio busca preservar y transmitir a las nuevas generaciones.
Mantener vivo este sitio significa también reafirmar un compromiso con la verdad, la justicia y la no repetición. Frente a los discursos que buscan relativizar o negar los crímenes cometidos durante la dictadura, la memoria se convierte en una herramienta para comprender nuestro pasado y defender, en el presente, el respeto irrestricto de los derechos humanos.

