En representación del Sitio de Memoria Irán 3037, Montserrat Figuerola reafirma el compromiso con la verdad, la justicia y la memoria, destacando la responsabilidad colectiva de mantener presentes las historias, los sueños y las convicciones de quienes fueron víctimas de desaparición forzada.
Muy buenas tardes a todas y todos.
En nombre del Sitio de Memoria Irán 3037 y de la Asociación de Memoria y Derechos Humanos Venda Sexy, quisiera saludar afectuosamente a familiares y sobrevivientes. Gracias por estar aquí y por mantener por más de 50 años la demanda de verdad y justicia.
Quiero saludar también a nuestra comunidad, a las organizaciones y personas que hoy nos acompañan, y agradecer especialmente a quienes participaron de la caminata que acabamos de realizar.
Hoy caminamos portando 59 rostros que nos recuerdan que detrás de cada desaparición forzada hubo una vida, una familia, proyectos, afectos, convicciones y sueños. La memoria de nuestras compañeras y compañeros no es solamente la historia de su secuestro y desaparición. Significa recordar quiénes fueron, qué soñaron y qué sociedad desearon construir. Por esas vidas hoy renovamos nuestro compromiso con la verdad, con la justicia y con la memoria.
Los Sitios de Memoria son espacios que permiten conocer lo que ocurrió, preservar testimonios y transmitir a las nuevas generaciones una historia que no podemos permitir que sea borrada, relativizada o negada.
Hoy, frente a este espacio, tenemos que ser especialmente claras ante el negacionismo. Las violaciones a los derechos humanos no son una interpretación de la historia. Los crímenes de lesa humanidad no pueden relativizarse ni justificarse. Y la memoria de quienes fueron detenidos, torturados, asesinados y desaparecidos nos recuerda que una sociedad democrática no puede construirse sobre el olvido, la impunidad o la negación.
Por eso, es deber de todas y todos seguir buscando más verdad y más justicia. Saber dónde están sigue siendo una necesidad imperiosa y una deuda sin saldar. Cada avance en verdad y justicia es también una forma de cerrar el paso al negacionismo y de fortalecer una memoria fundada en la verdad.
La defensa de los derechos humanos debiera ser lo mínimo que una sociedad exige de sí misma para considerarse justa y democrática. No debiera depender de quién gobierna, de las circunstancias políticas ni de cuánto incomode defenderlos. Los derechos humanos son el piso sobre el cual construimos nuestra convivencia.
Y por eso es tan importante que esta memoria llegue a las nuevas generaciones. A quienes no vivieron la dictadura, pero tienen derecho a conocerla. A quienes heredarán estas memorias y tendrán la responsabilidad de decidir qué sociedad quieren construir.
Debemos entregarles herramientas para comprender el presente y construir el futuro. Para entender que la democracia no está garantizada para siempre y que una sociedad democrática se construye todos los días, defendiendo la dignidad y los derechos de todas las personas.
Que conozcan a quienes fueron detenidos y desaparecidos no solamente por cómo fueron arrancados de sus familias, sino por cómo vivieron. Que conozcan sus historias, sus convicciones, sus sueños y también el país que imaginaron.
Tenemos la responsabilidad de seguir construyendo ese país.
Esta tarea no se sostiene en soledad. Se sostiene gracias a nuestra comunidad, a las organizaciones, a las familias, a sobrevivientes y a todas las personas que participan, acompañan y hacen suyo este espacio de memoria.
Quiero agradecer especialmente a las personas que trabajan en y para el sitio, a quienes sostienen cotidianamente este trabajo, a voluntarias y voluntarios que entregan su tiempo, su energía y su compromiso para que cada actividad, cada encuentro y cada instancia de memoria sea posible.
Gracias también a quienes hoy caminaron con nosotras.
Porque llevar estos 59 rostros por las calles es gritar que seguimos aquí. Que sus nombres siguen presentes. Que sus historias, son nuestra historia. Y que no vamos a renunciar a la verdad, a la justicia ni a la memoria.
Muchas gracias.
