Desde fines de 1974, una casona en Macul se convirtió en uno de los centros de tortura y violencia sexual más despiadados de la dictadura: la discotheque o Venda Sexy. A 50 años del Golpe de Estado, la casa logró ser expropiada para convertirla en Sitio de Memoria, investigación y difusión de los horrores cometidos en ese lugar.
