La canción que entona «Bajo este cielo de estrellas compartimos tus miradas» es mucho más que una melodía; es un acto de resistencia y memoria. Compuesta por el músico y artista plástico Carlos «Tato» Ayress, esta obra se erige como un homenaje a Bernardo de Castro López, uniendo la historia de dos hombres vinculados por el arte y marcados por la brutalidad de la dictadura chilena.
El autor: Tato Ayress y el arte como supervivencia Carlos «Tato» Ayress Moreno, nacido en 1956, estudió pintura en la Escuela Experimental Artística de La Reina y militó en el Frente de Estudiantes Revolucionarios (FER). En enero de 1974, con apenas 16 años, fue secuestrado junto a su padre y su hermana Nieves luego de que los militares encontraran dibujos suyos en la basura.
Tato sobrevivió a brutales torturas y transitó por seis campos de concentración, incluyendo Londres 38, Tejas Verdes, Chacabuco y Tres Álamos. Durante su cautiverio, encontró en el dibujo, el tallado y la música un mecanismo para reafirmar la dignidad humana y dejar un testimonio de las celdas, las alambradas y la vida cotidiana de los prisioneros. Tras ser liberado en 1976 gracias a la presión internacional, partió al exilio y se radicó en Cuba, donde continuó sus estudios en la Escuela Nacional de Arte, se vinculó al movimiento de la Nueva Trova y fundó el grupo musical Guaicán.
El homenajeado: Bernardo de Castro, «el señor que pinta» La canción rinde tributo a Bernardo de Castro López, de 34 años, dibujante técnico, militante del Partido Socialista y padre de tres hijos. La tarde del 14 de septiembre de 1974, agentes de la DINA irrumpieron en su hogar en Providencia preguntando específicamente por «el señor que pinta». A pesar de encontrarse en cama, gravemente enfermo, se lo llevaron con la falsa promesa de devolverlo tras un breve interrogatorio; media hora después, los agentes regresaron para confiscar matrices de panfletos, pintura y papel.
Bernardo pasó por los recintos clandestinos «Venda Sexy» y «Cuatro Álamos», donde fue mantenido vendado, amarrado y sometido a constantes torturas. En 1975, la dictadura intentó encubrir su asesinato incluyéndolo en la infame «Operación Colombo», un montaje de inteligencia que publicaba listas falsas afirmando que 119 opositores chilenos habían muerto en el extranjero por rencillas internas.
La canción: Un monumento a la memoria La letra de Tato Ayress recoge el dolor de los sobrevivientes y lo transforma en un reclamo de justicia por aquellas «vidas que nos deben». Al cantar «Una mañana este parque sin olvidó monumento a la memoria de los des parecido», Ayress rescata la historia que le fue arrebatada a Bernardo.
El tema refleja la frustración y la indignación frente a la impunidad estatal a través de versos profundos que cuestionan la identidad nacional bajo el terrorismo de Estado: «En un barco de papel lleva cuesta la esperanza / La vergüenza más escasa arrastrando las espadas / Tres colores me confunden / Me cuesta gritar que es patria / Cuando la rabia no se acaba».
A través de esta obra, Tato Ayress le rinde tributo a un colega dibujante que no logró sobrevivir. La canción asegura que las huellas de Bernardo «quedarán aquí sembradas», demostrando que el arte —ya sea en un lienzo, en un grabado hecho en prisión o en los acordes de una guitarra— es una herramienta indestructible contra el olvido.
