
En el mes de julio, en pleno invierno,
bajo lagunas cristalinas y espumas blanquecinas,
se avecina como cada año,
un gran encuentro.
Son infinitas las banderas,
resonantes las consignas,
rebeldes las voces, que brotan luminosas,
en medio del canto popular.
Son mujeres, hombres, jóvenes, niñas y niños,
que repletan las calles y veredas del gran Santiago.
Ciudad de cielo denso, de frío y alto contraste
por donde flotan, espaciadas,
las miradas vivas y altivas de las y los 119.
Al ritmo de los tambores y coloridos platillos vibrantes
todo estaba preparado para que Valentina y su hija Antonia,
también fueran parte.
Era día sábado, día de lluvia y frío intenso;
el pronóstico del tiempo se manifestaba,
como también lo hacía el río de caminantes,
en las calles húmedas del Santiago rebelde y meridional,
donde cada una, reconocía en la otra,
la ternura de saberse acompañada.
El cielo colmado de paraguas,
formaban un arcoíris de esperanza,
de voces y miradas que jamás serán olvidadas.
La niña Antonia y su madre cantaban, fervorosas,
las canciones encendidas,
por la memoria, siempre viva.
¡Por fin llegó el día! Le decía Valentina a su hija,
Llegó el día de reencuentro con tú abuelo,
quien se marchó una mañana cualquiera,
en medio de las luchas contra la represión a su pueblo.
Nunca regresó.
Hoy nos reencontramos con él, junto a las y los 119,
bajo una lluvia intensa que no da tregua,
estamos junto a él, sosteniendo su mano
alzando su voz en cada consigna
en la justicia que aún buscamos,
y en el amor manifiesto que abrazamos.
Sin más, para Antonia, esa niña de 12 años,
la jornada se transformó en una caminata larga y singular,
en busca de la memoria de su abuelo
significó una aventura para nunca olvidar.
Aquel cartel alzado, donde se exigía verdad y justicia,
la figura de su abuelo resistiendo,
pintada en madera, con más de dos metros de altura,
rozando el viento y el cielo cubierto,
se convertían para aquella niña,
en una aventura, donde su abuelo,
era su héroe principal.
Los brazos extendidos y el puño en alto
hacían de Antonia una niña especial;
es la generación que, comprendiendo el pasado,
puede soñar y construir un presente sin igual,
hacia un futuro de paz, justicia, igualdad y hermandad.
