
Santiago, 30 de marzo de 2024 — Manuel Rivas Díaz, un nombre infame en la historia de Chile, ha fallecido a la edad de 87 años en Hospital de Carabineros. Su partida marca el fin de una vida marcada por la oscuridad y la brutalidad.
En su andar opresor, el sujeto era llamado «El Papi». Se hallaba encerrado en Punta Peuco por su complicidad en execrables actos de secuestro, tortura y desaparición forzada de personas.
El Horror de los Centros de Tortura
A lo largo de su carrera, Rivas Díaz estuvo involucrado en interrogatorios y torturas en varios centros de detención. Lugares como Londres 38, Irán 3037 y Villa Grimaldi fueron testigos de su crueldad. Las víctimas sufrían bajo su mano implacable, y sus gritos resonaban en las paredes de la opresión.
De Colaborador a Testigo Clave
En la década de los 90, algo cambió en Rivas Díaz. A pesar de su pasado siniestro, se convirtió en un colaborador eficaz para aclarar casos de torturados y desaparecidos. Sus testimonios contribuyeron a la justicia y la memoria histórica. Aunque amenazado y careado con sus ex jefes, nunca fue procesado por los jueces ni solicitado por los abogados querellantes.
La Verdad y la Justicia
En 2004, Sergio Rivas, otro ex agente de la DINA, reveló detalles sobre las atrocidades cometidas en los recintos de tortura. Rivas Díaz participó en el interrogatorio del ex canciller Orlando Letelier, un momento crucial en la historia. A pesar de su pasado político en la Democracia Cristiana, Rivas se convirtió en un testigo clave para la justicia y la memoria colectiva.
La Corte de Santiago confirmó un fallo contra Rivas Díaz por secuestro calificado y aplicación de tormentos con violencia sexual en 2023. Su historia es un recordatorio de los horrores de la dictadura y la importancia de la verdad y la justicia en la memoria colectiva.

