{"id":21361,"date":"2026-03-05T13:29:31","date_gmt":"2026-03-05T13:29:31","guid":{"rendered":"https:\/\/iran3037.cl\/web\/?p=21361"},"modified":"2026-03-05T13:29:34","modified_gmt":"2026-03-05T13:29:34","slug":"revista-palabra-de-mujer-edicion-n3-invierno-primavera-de-1997","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/iran3037.cl\/web\/revista-palabra-de-mujer-edicion-n3-invierno-primavera-de-1997\/","title":{"rendered":"Revista \u00abPalabra de Mujer\u00bb &#8211; Edici\u00f3n N\u00b03 (invierno-primavera de 1997)"},"content":{"rendered":"\n<p>Publicada en 1997 en la revista <strong><em>Palabra de Mujer<\/em><\/strong>, la entrevista <strong>\u00abCuento entre dos mujeres\u00bb<\/strong> registra el testimonio de la profesora Adriana B\u00f3rquez sobre su cautiverio en Colonia Dignidad e <strong>Ir\u00e1n 3037<\/strong>. En este di\u00e1logo con la periodista Claudia Ulferts, la sobreviviente describe la especial crueldad del recinto \u00abVenda Sexy\u00bb, donde la DINA emple\u00f3 m\u00fasica cl\u00e1sica y vej\u00e1menes sistem\u00e1ticos para intentar destruir su integridad f\u00edsica y ps\u00edquica.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image aligncenter size-full\"><a href=\"https:\/\/iran3037.cl\/web\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/MC0005976-pdf-03-05-2026_10_14_AM.png\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"523\" height=\"752\" src=\"https:\/\/iran3037.cl\/web\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/MC0005976-pdf-03-05-2026_10_14_AM.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-21363\" srcset=\"https:\/\/iran3037.cl\/web\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/MC0005976-pdf-03-05-2026_10_14_AM.png 523w, https:\/\/iran3037.cl\/web\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/MC0005976-pdf-03-05-2026_10_14_AM-209x300.png 209w\" sizes=\"auto, (max-width: 523px) 100vw, 523px\" \/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">CUENTO ENTRE DOS MUJERES<\/h2>\n\n\n\n<p><em>Por Claudia Ulferts<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Una abogada de Codepu me lleva a la peque\u00f1a casa de madera que est\u00e1 ubicada al borde sur de Talca, en un sector llamado La Florida. La casita est\u00e1 en medio de un hermoso jard\u00edn con oliveros, durazneros, hierbas medicinales y flores. Una muchacha nos deja entrar. De repente me encuentro en el micromundo de una apasionada coleccionista: cajitas de f\u00f3sforos provenientes de todo el mundo decoran una pared. En un estante hay porcelana china y loza fina de Europa. Una fotograf\u00eda de Pablo Neruda encima del sof\u00e1. A su lado un cuadro de Ch\u00e9 Guevara, sonriendo, confiando en su victoria. Un mapa de Oxford, postales de paisajes verdes de Escocia. Telas de \u00c1frica con colores alegres. Frascos de diferentes tama\u00f1os y un mont\u00f3n de t\u00edteres de brujas, volando en su palo de escoba debajo del techo y al lado de las jambas de las puertas. \u00abTiene gran cari\u00f1o por los detalles\u00bb, reflexiono, \u00aby le gusta la Gem\u00fctlichkeit\u00bb palabra alemana que no tiene traducci\u00f3n espa\u00f1ola y que significa mucho m\u00e1s que comodidad o confort. Es el af\u00e1n de crearse un rinc\u00f3n placentero con velas encendidas mientras afuera el viento est\u00e1 golpeando las ventanas en una tormenta del oto\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n<p>Una voz firme y clara interrumpe mis pensamientos: \u00abYa voy.\u00bb Se abre la puerta del dormitorio y sale una mujer de sesenta a\u00f1os, apoyada en dos bastones de madera. Se sienta en su silla de ruedas, enfrente del sof\u00e1 donde estamos sentadas nosotras.<\/p>\n\n\n\n<p>Unos ojos abiertos y decididos me observan. En sus \u00e1ngulos hay chispas de humor y tambi\u00e9n de iron\u00eda. Su mirada est\u00e1 clavada en mi cara, investig\u00e1ndome, tratando de averiguar mis intenciones. Me siento un poco desnuda, pero sin esa sensaci\u00f3n desagradable que uno a veces experimenta al ser tomado de imprevisto. \u00abSabe lo que quiere\u00bb, pienso, mientras nuestras miradas siguen unidas. Entonces las palabras de Adriana B\u00f3rquez empiezan a penetrar mi mente: \u00abConoc\u00ed a muchos periodistas en mi vida. Quiero que quede eso bien claro: Yo te voy a instrumentalizar a ti y no al rev\u00e9s\u00bb. Sus palabras no me ofenden. Al contrario, las encuentro convenientes, mejor dicho, justificadas para una mujer a quien le toc\u00f3 vivir el infierno en su propia carne y quien ahora es requerida por otra mujer para contarle sus experiencias. Una mujer que aguant\u00f3 24 d\u00edas en campo de tortura de la DINA ubicado en la Colonia Dignidad y luego dos meses interminables en la \u00abSexy Venda\u00bb o \u00abDiscoteque\u00bb como inacabramente se le llamaba en aquel entonces a centro de tortura de la DINA ubicado en Los Pl\u00e1tanos con Ir\u00e1n.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfC\u00f3mo voy a comenzar? \u00bfHay una frase sabia para iniciar nuestra conversaci\u00f3n? Ella misma comienza a hablar atropelladamente de la Colonia Dignidad. Siento que su incansable b\u00fasqueda por la verdad, su lucha contra esta oscura y poderosa secta se ha convertido en una de las principales tareas de su vida. (Por supuesto es mucho m\u00e1s que una secta. Es un verdadero estado dentro del estado chileno con un l\u00edder omnipotente, Paul Sch\u00e4fer, que goza la protecci\u00f3n y el apoyo de c\u00edrculos altos y poderosos). \u00abS\u00f3lo el saber que alg\u00fan d\u00eda pudiera gritar la verdad, contarle a los dem\u00e1s lo que me hab\u00edan hecho a m\u00ed y a mis compa\u00f1eros y buscar justicia, me dio la fuerza para sobrevivir a este infierno\u00bb, me dice despu\u00e9s.<\/p>\n\n\n\n<p>Porque uno no puede huir de su pasado, regres\u00f3 en 1985 de su exilio en Oxford, Inglaterra, y se instal\u00f3 en Talca, apenas a 150 kil\u00f3metros del fundo de Colonia Dignidad. En el curso de los a\u00f1os Adriana B\u00f3rquez ha acumulado libros, fotos, videos y miles de recortes de prensa acerca de la Colonia Dignidad en su peque\u00f1a casa de madera. Un gran archivo privado.<\/p>\n\n\n\n<p>[&#8230;]<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abTodos hemos enterrado el drama profundamente en nuestro interior\u00bb, dice Adriana. \u00abAlgunos han sobrevivido neg\u00e1ndolo, otros han sucumbido al vicio o la locura, y los menos, hemos enfrentado, como mejor hemos podido, al mundo con nuestra verdad.\u00bb<\/p>\n\n\n\n<p>Adriana afirma, sin embargo, que es imposible expresar lo sufrido en palabras. \u00abLo \u00fanico que hacemos es hablar cr\u00edpticamente de nuestros dolores. De eso me di cuenta cuando por ejemplo le\u00ed los testimonios de los hombres torturados. S\u00f3lo uno admit\u00eda haber sido violado. A todos, sin embargo, les hab\u00eda pasado.\u00bb<\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n a Adriana le cost\u00f3 a\u00f1os reconocer el impacto de esos tres meses. \u00ab\u00bfTe das cuenta que tengo la man\u00eda de siempre anunciar lo que voy a hacer? Digo por ejemplo: Voy al ba\u00f1o ahora. Obviamente tiene que ver con que all\u00e1 siempre tuve que pedir permiso para hacer justamente eso\u00bb. Adem\u00e1s Adriana tiene el h\u00e1bito de lavarse las manos muy frecuentemente.<\/p>\n\n\n\n<p>[&#8230;]<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abCuando me llevaron a la Colonia Dignidad tuve tanto miedo de que me fueran a sacar informaciones que me prohib\u00ed realmente pensar en mis hijos y mis amigos. Los borr\u00e9 realmente de mi mente porque tem\u00ed -aunque quiz\u00e1 suene raro- que hasta mis pensamientos iban a ser capaces de poder leer. Desde este tiempo mi memoria a veces falla. Olvido cosas, sobre todo nombres. Creo que es el efecto de tanto ejercicio de olvidar en aquellas semanas.\u00bb<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">TESTIMONIO DIRECTO: \u00abA LOS PL\u00c1TANOS\u00bb<\/h2>\n\n\n\n<p><em>Por Adriana B\u00f3rquez<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>(Relato de su retorno al lugar donde fue torturada)<\/em><\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li>\u00bfPor d\u00f3nde quiere que la lleve? \u00bfPor Avenida Quil\u00edn o Las Torres? D\u00edgame: \u00bfEntonces no estamos lejos de Los Pl\u00e1tanos con calle Ir\u00e1n?<\/li>\n\n\n\n<li>Bueno, eso est\u00e1 m\u00e1s atr\u00e1s. Habr\u00eda que retroceder.<\/li>\n\n\n\n<li>\u00bfMucho?<\/li>\n\n\n\n<li>No; no est\u00e1 muy lejos.<\/li>\n\n\n\n<li>Ll\u00e9veme por favor, a Los Pl\u00e1tanos con Ir\u00e1n.<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p>[&#8230;]<\/p>\n\n\n\n<p>El taxista aparc\u00f3 suavemente y mir\u00f3 de reojo a la mujer sentada a su lado. Su expresi\u00f3n angustiada lo sobrecogi\u00f3. \u00bfQui\u00e9n ser\u00eda esa mujer? De edad indefinible, canosa, lisiada, vestida de un modo, tambi\u00e9n, sin edad, ni pobre ni pudiente, que trasuntaba seguridad en s\u00ed misma, dolorosa, pero desafiante.<\/p>\n\n\n\n<p>[&#8230;]<\/p>\n\n\n\n<p>El murall\u00f3n hacia Los Pl\u00e1tanos era de ladrillo blanqueado con pintura, alto -mucho m\u00e1s alto de lo que ella hab\u00eda imaginado. \u00a1Jam\u00e1s habr\u00eda logrado deslizarse hacia la libertad en las sombras de la noche, como lo plane\u00f3 tantas veces! \u00a1Ese murall\u00f3n la hab\u00eda mantenido separada de la vida circundante tantos d\u00edas, tantas semanas, tantos meses!<\/p>\n\n\n\n<p>[&#8230;]<\/p>\n\n\n\n<p>Mientras el taxi part\u00eda, sus ojos chocaron con los grandes n\u00fameros negros pintados junto a la puerta de reja: 3037. Ir\u00e1n treinta treintaisiete. La Discotheque, tambi\u00e9n conocida como la Venda Sexy, casa de torturas de la DINA, por all\u00e1 por el 74, 75.<\/p>\n\n\n\n<p>[&#8230;]<\/p>\n\n\n\n<p><em>Adriana B\u00f3rquez. Ex prisionera pol\u00edtica, torturada en Colonia Dignidad. Volvi\u00f3 del exilio en 1985. Actualmente escribe sus memorias las que ser\u00e1n publicadas en fecha pr\u00f3xima.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n<a href=\"https:\/\/iran3037.cl\/web\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/MC0005976.pdf\" class=\"pdfemb-viewer\" style=\"\" data-width=\"max\" data-height=\"max\" data-toolbar=\"bottom\" data-toolbar-fixed=\"off\">MC0005976<\/a>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Publicada en 1997 en la revista Palabra de Mujer, la entrevista \u00abCuento entre dos mujeres\u00bb registra el testimonio<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":21362,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"om_disable_all_campaigns":false,"_eb_attr":"","_uag_custom_page_level_css":"","_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"iawp_total_views":20,"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-21361","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-sin-categoria"],"aioseo_notices":[],"uagb_featured_image_src":{"full":["https:\/\/iran3037.cl\/web\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/Diseno-sin-titulo-2026-03-05T101905.517.png",1200,800,false],"thumbnail":["https:\/\/iran3037.cl\/web\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/Diseno-sin-titulo-2026-03-05T101905.517-150x150.png",150,150,true],"medium":["https:\/\/iran3037.cl\/web\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/Diseno-sin-titulo-2026-03-05T101905.517-300x200.png",300,200,true],"medium_large":["https:\/\/iran3037.cl\/web\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/Diseno-sin-titulo-2026-03-05T101905.517-768x512.png",640,427,true],"large":["https:\/\/iran3037.cl\/web\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/Diseno-sin-titulo-2026-03-05T101905.517-1024x683.png",640,427,true],"1536x1536":["https:\/\/iran3037.cl\/web\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/Diseno-sin-titulo-2026-03-05T101905.517.png",1200,800,false],"2048x2048":["https:\/\/iran3037.cl\/web\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/Diseno-sin-titulo-2026-03-05T101905.517.png",1200,800,false],"morenews-large":["https:\/\/iran3037.cl\/web\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/Diseno-sin-titulo-2026-03-05T101905.517-825x575.png",825,575,true],"morenews-medium":["https:\/\/iran3037.cl\/web\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/Diseno-sin-titulo-2026-03-05T101905.517-590x410.png",590,410,true]},"uagb_author_info":{"display_name":"Editor","author_link":"https:\/\/iran3037.cl\/web\/author\/zeta\/"},"uagb_comment_info":0,"uagb_excerpt":"Publicada en 1997 en la revista Palabra de Mujer, la entrevista \u00abCuento entre dos mujeres\u00bb registra el testimonio","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/iran3037.cl\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/21361","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/iran3037.cl\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/iran3037.cl\/web\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/iran3037.cl\/web\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/iran3037.cl\/web\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=21361"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/iran3037.cl\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/21361\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":21365,"href":"https:\/\/iran3037.cl\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/21361\/revisions\/21365"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/iran3037.cl\/web\/wp-json\/wp\/v2\/media\/21362"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/iran3037.cl\/web\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=21361"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/iran3037.cl\/web\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=21361"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/iran3037.cl\/web\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=21361"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}