{"id":797,"date":"2023-09-22T23:06:58","date_gmt":"2023-09-22T23:06:58","guid":{"rendered":"https:\/\/iran3037.cl\/web\/?post_type=glossary&#038;p=797"},"modified":"2024-02-04T01:17:13","modified_gmt":"2024-02-04T01:17:13","slug":"venda-sexy-memorias-no-oficiales-de-un-centro-de-detencion","status":"publish","type":"glossary","link":"https:\/\/iran3037.cl\/web\/glossary\/venda-sexy-memorias-no-oficiales-de-un-centro-de-detencion\/","title":{"rendered":"VENDA SEXY: MEMORIAS NO OFICIALES DE UN CENTRO DE DETENCI\u00d3N"},"content":{"rendered":"\n<p>Venda Sexy: unofficial memories of a detention center<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Por Claudia Arellano Hermosilla<\/strong><br>Antrop\u00f3loga, Magister en Estudios Latinoamericanos, Universidad Paris III Sorbonne Nouvelle y Doctora en Estudios de G\u00e9nero de la Universidad Par\u00eds VIII Saint Denis, actualmente se desempe\u00f1a como docente e investigadora en la Escuela de Antropolog\u00eda de la Universidad Academia de Humanismo Cristiano en Santiago de Chile.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Resumen<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El siguiente art\u00edculo reflexiona en torno a las memorias y relatos de mujeres que fueron sobrevivientes del Centro de Detenci\u00f3n y Tortura la Venda Sexy, de la Direcci\u00f3n de Inteligencia Nacional (DINA), durante la dictadura militar en Chile. Este recinto en particular agudiz\u00f3 la represi\u00f3n, volcada a la violencia pol\u00edtica sexual. Dentro de estas condiciones, en extremo represivas, existieron instancias de resistencia y sororidad entre las mujeres, lo que les permiti\u00f3 doblegar esa herida hist\u00f3rica, hacia un proceso de agenciamiento, trasladada a la lucha feminista actual.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Palabras clave:<\/strong><em>&nbsp;<\/em>Memoria, tortura, prisi\u00f3n pol\u00edtica, g\u00e9nero.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Summary<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>The following article reflects on the memories and stories of women who were survivors of the Centro de Detenci\u00f3n y Tortura la Venda Sexy (Venda Sexy Detention and Torture Center), of the Directorate of National Intelligence (DINA), during the military dictatorship in Chile. This precinct, in particular, exacerbated the repression, inclined towards sexual political violence. Within these extremely repressive conditions there existed instances of resistance and sorority among women, which allowed them to bend that historical wound, towards an assemblage process, which has translocated to the current feminist struggle.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Keywords:<\/strong>&nbsp;Memory; Torture; Political prison; Gender.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Introducci\u00f3n<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En Chile, durante el periodo de la dictadura militar, uno de los pasos en la pol\u00edtica represiva de la dictadura fue la creaci\u00f3n de la DINA que, en conjunto con otros organismos de inteligencia, violaron los derechos humanos<sup><a href=\"https:\/\/www.revistas.una.ac.cr\/index.php\/derechoshumanos\/article\/download\/13454\/Art-12.html#footnote-013\">2<\/a><\/sup>; su principal funci\u00f3n fue la administraci\u00f3n del terror a quienes fueran simpatizantes de una ideolog\u00eda pol\u00edtica diferente a la del Estado, es decir, militantes, simpatizantes, colaboradores, dirigentes, familiares, etc., pasaron por inenarrables sesiones de tormentos en las temidas casas de tortura entre 1974 y 1977 (Guzm\u00e1n, 2014), en las cuales se practic\u00f3 violencia f\u00edsica, psicol\u00f3gica y sexual a las personas detenidas. Esta violencia pol\u00edtica no termin\u00f3 cuando desapareci\u00f3 la amenaza represiva, sino que se instaur\u00f3 en la malla social. De esta forma, se logr\u00f3 instalar el control social, suprimiendo libertades civiles y pol\u00edticas por medio del reinado del terror, el cual ha operado en la invisibilizaci\u00f3n del conjunto de los derechos humanos. (Taramasco, 2003).<\/p>\n\n\n\n<p>Este art\u00edculo se enmarca dentro del estudio del N\u00facleo Tem\u00e1tico de Investigaci\u00f3n GIME (G\u00e9nero, Imagen y Memoria) desarrollado entre el a\u00f1o 2016 y 2017 con un grupo de estudiantes<sup><a href=\"https:\/\/www.revistas.una.ac.cr\/index.php\/derechoshumanos\/article\/download\/13454\/Art-12.html#footnote-012\">3<\/a><\/sup>&nbsp;de la Escuela de Antropolog\u00eda de la Universidad Academia de Humanismo Cristiano, quienes trabajamos en el rescate de la memoria hist\u00f3rica pol\u00edtica sexual, con sobrevivientes<sup><a href=\"https:\/\/www.revistas.una.ac.cr\/index.php\/derechoshumanos\/article\/download\/13454\/Art-12.html#footnote-011\">4<\/a><\/sup>&nbsp;de la \u201cVenda Sexy\u201d<sup><a href=\"https:\/\/www.revistas.una.ac.cr\/index.php\/derechoshumanos\/article\/download\/13454\/Art-12.html#footnote-010\">5<\/a><\/sup>, que fue un centro de detenci\u00f3n y torturas de la Direcci\u00f3n de Inteligencia Nacional (DINA), durante la dictadura militar, y que funcion\u00f3 desde fines del a\u00f1o 1974, hasta mediados del 1975. Esta casa de tortura, tambi\u00e9n era llamada&nbsp;<em>\u201cLa Discotheque\u201d,<\/em>&nbsp;debido a que los agentes de Pinochet tocaban m\u00fasica estridente continuamente (Chornik, 2019). Como nos relata Alejandra: \u201csent\u00edamos los perros que ladraban afuera, nos dimos cuenta de que la casa de la venda sexy estaba al lado de la vereda, de la calle \u2026 nuestros gritos se escuchaban en la casa de al lado, por eso pon\u00edan la m\u00fasica tan fuerte\u201d (Entrevista Alejandra Holszaphel, 2017).<\/p>\n\n\n\n<p>En todos los centros de detenci\u00f3n y tortura se aplic\u00f3 una brutal crueldad, en este recinto en particular se agudiz\u00f3 la violencia sexual, tanto para mujeres y comp para hombres. Dentro de estas condiciones, en extremo represivas, tambi\u00e9n existieron instancias de resistencia. Muchas mujeres recuerdan una solidaridad entre ellas, lo cual les permiti\u00f3 volcar esa herida hist\u00f3rica hacia la lucha pol\u00edtica feminista actual.<\/p>\n\n\n\n<p>Una de las preguntas iniciales para abordar nuestra investigaci\u00f3n fue: \u00bfDe qu\u00e9 manera hombres y mujeres<sup><a href=\"https:\/\/www.revistas.una.ac.cr\/index.php\/derechoshumanos\/article\/download\/13454\/Art-12.html#footnote-009\">6<\/a><\/sup>&nbsp;resignifican los procesos de detenci\u00f3n y tortura acontecidos en periodos de Dictadura Militar?<\/p>\n\n\n\n<p>En este art\u00edculo reflexionaremos en torno a dos momentos de la \u201cmemoria narrativa\u201d, por quienes sobrevivieron a la tortura. Un primer momento, esta memoria narrativa actuar\u00eda desde una \u201ccondici\u00f3n traum\u00e1tica\u201d, como nos recuerda Edkins,<\/p>\n\n\n\n<p>Lo que denominamos trauma, tiene lugar cuando los mismos poderes que creemos que van a protegernos y darnos seguridad se convierten en nuestros verdugos. Si ese orden nos traiciona de alguna forma, podemos sobrevivir en el sentido de continuar como seres f\u00edsicos, pero el significado de nuestra existencia cambia. (Edkins, 2003, citado en Arellano, 2017, p. 18)<\/p>\n\n\n\n<p>De este modo, los seres humanos podemos resignificar nuestros recuerdos y poder generar agenciamiento. Es as\u00ed como Pierre Janet (2006) nos ayuda en la distinci\u00f3n entre lo que \u00e9l entiende como memoria habitual y la memoria narrativa,<\/p>\n\n\n\n<p>La memoria narrativa, esta es aquella que mediante evaluaciones subjetivas permite darle sentido a la experiencia cotidiana, en la medida en que construye estructuras mentales paradigm\u00e1ticas, que sirven para acoger experiencias habituales.&nbsp;La memoria narrativa, en cambio, exige un trabajo de conciencia y, por lo mismo, es un acto social en la medida que su construcci\u00f3n ocurre en un contexto de convenciones y acuerdos sociales preexistentes. De este modo, las experiencias familiares y cotidianas se integran de manera m\u00e1s o menos autom\u00e1tica, no as\u00ed aqu\u00e9llas extra\u00f1as y amenazadoras, las cuales lo hacen con mayor dificultad o se resisten de ser asimiladas. (Janet, 2006, citado en Arellano, 2017, p. 18)<\/p>\n\n\n\n<p>Activar los recuerdos constituye una pr\u00e1ctica pol\u00edtica llevada a cabo por todos los sujetos sociales, en distintos grados y formas, y es aqu\u00ed donde nos sumergiremos, en esa memoria traum\u00e1tica, que emana de una experiencia ajena y violenta, pero que en el proceso de contar y verbalizar la narrativa personal y la narrativa hist\u00f3rica van dejando de lado esa memoria traum\u00e1tica no contada o contada parcialmente. Sabemos que activar los recuerdos es \u201cenfrentar el pasado\u201d y muchas veces este retorno representa un trance demasiado doloroso, y ante ello los individuos optan por evadirlo o posponerlo indefinidamente, ya que no logran encontrar un canal simb\u00f3lico o una forma expresiva de comunicaci\u00f3n para expresarlo (Arellano, 2017).<\/p>\n\n\n\n<p>En el desarrollo de la investigaci\u00f3n, nos dimos cuenta de que el trauma provocado por las torturas y violaciones a los derechos humanos, en este grupo espec\u00edfico de mujeres que pasaron por la Venda Sexy, tuvo todo un proceso de resignificaci\u00f3n, que las llev\u00f3 a volcar ese (trauma) hacia la lucha pol\u00edtica, es decir, primero a partir de un trabajo interior de aceptaci\u00f3n de la tortura (no de perd\u00f3n), luego de la verbalizaci\u00f3n de sus vivencias (hablar, contar) y as\u00ed volver a crear movimientos colectivos de lucha para reivindicar pol\u00edticas en DDHH, casas de memoria y luchar por el castigo a los sujetos culpables.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Las pol\u00edticas de la memoria<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Nuestras memorias son personales, pero es al compartirlas, como se\u00f1ala Halbwachs, que estas son autorizadas y ofrecen, de este modo, el salvoconducto que nos une colectivamente. En tal contexto, las convenciones discursivas constituyen, al mismo tiempo, el marco m\u00e1s elemental y estable para las memorias colectivas (Halbwachs, 2011). Con esto estamos diciendo que se trata de recuperar \u201cel conflicto como estado moral de la diferencia\u201d, que, seg\u00fan Nelly Richard, consiste, al menos en la escena cr\u00edtica chilena, en perturbar la yerma reconciliaci\u00f3n de la homogeneizaci\u00f3n y de armon\u00eda prefabricada, en donde las agencias de control \u2026 han institucionalizado ciertos mecanismos de la memoria, mientras al mismo tiempo se instauran t\u00e9cnicas de olvido (Richard, 2001). Por su parte Gabriel Salazar agrega que \u201clos recuerdos privados no han encontrado una reproducci\u00f3n correspondiente y exacta en el plano de la memoria p\u00fablica [\u2026] todav\u00eda estamos exigiendo que la memoria p\u00fablica coincida con la privada\u201d (Salazar, 2001, p. 65).<\/p>\n\n\n\n<p>En el contexto chileno, la manera de darle valor a&nbsp;<em>Mnemosine&nbsp;<\/em>est\u00e1 siendo expuesta desde distintas particularidades pol\u00edticas biogr\u00e1ficas, que se han ido rearticulando y, as\u00ed, proponiendo modos para vencer la pol\u00edtica amn\u00e9sica impulsada por los agentes pol\u00edticos interesados en enterrar el pasado. De esta forma, la relectura del pasado hace del futuro un terreno cierto, donde el pasado adopta un poder agencial.<\/p>\n\n\n\n<p>En la actualidad, algunas personas creen que esta represi\u00f3n y los abusos son fen\u00f3menos del pasado dictatorial. El pasado es, sin embargo, una parte central del presente. El conflicto social y pol\u00edtico sobre c\u00f3mo procesar el pasado represivo reciente permanece y a menudo se agudiza, sobre todo en quienes fueron v\u00edctimas de las torturas y de violaciones a los derechos humanos en nuestro pa\u00eds. A pesar de que en casi toda Latinoam\u00e9rica se han promulgado leyes en defensa de los derechos humanos, a\u00fan quedan pendientes innumerables delitos, como la vigencia del Decreto de Ley de Amnist\u00eda o la Justicia Militar y la instalaci\u00f3n de derechos internacionales sobre la violencia sexual en los temas de tortura (Jelin, 2002).<\/p>\n\n\n\n<p>Podr\u00edamos se\u00f1alar que las \u201cpol\u00edticas de la memoria\u201d, en un sentido amplio, son un recurso de la sociedad para interpretar y apropiarse de su pasado en un esfuerzo sostenido por moldear su futuro. Barahona de Brito plantea que la memoria representa una lucha de poder sobre qui\u00e9n decide el futuro. Qu\u00e9 y c\u00f3mo las sociedades eligen recordar y olvidar determina, en gran medida, sus opciones futuras (Barahona de Brito, 2001). Es as\u00ed como el control sobre las narrativas del pasado significa vigilar la construcci\u00f3n de narrativas para imaginar el futuro. Y por esto, el conflicto de la memoria en la sociedad chilena actual constituye una problem\u00e1tica pol\u00edtica, en donde tanto las memorias individuales como las oficiales se encuentran en continua lucha para llegar a ser parte de la memoria social.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde esta \u00f3ptica, las posibilidades de constituir comunidad descansan, por tanto, en memorias compartidas, autorizadas grupalmente, lo que permite pensar y pensarse en armon\u00eda y concordancia con otros seres. Cuando se rompen los lazos comunicantes que llevan a cotejar dichas memorias y pactar \u201crecuerdos\u201d y \u201cacuerdos\u201d, las memorias de unos y otros se disocian, entonces, la pugna expl\u00edcita de colectividades o grupos enfrentados a modelos socioculturales distintos se traslada al plano simb\u00f3lico de afrontar su propio resumen de la&nbsp;<em>mnemosine,&nbsp;<\/em>y es<em>&nbsp;<\/em>as\u00ed como accedemos a las&nbsp;<em>pol\u00edticas de la memoria<\/em>, las que est\u00e1n en constante ejercicio, pero exacerban su naturaleza conflictiva cuando a las formas tradicionales (pol\u00edticas de g\u00e9nero, de clase, \u00e9tnicas, regionales, generacionales, religiosas), se le suman los conflictos pol\u00edtico-hist\u00f3ricos (Pino-Ojeda, 2011).<\/p>\n\n\n\n<p>Las reflexiones de Hannah Arendt nos subrayan sobre la importancia hist\u00f3rica de la memoria. Arendt reflexiona sobre c\u00f3mo las memorias colectivas fueron cohersionadas por \u201cel terror que es la esencia de la dominaci\u00f3n totalitaria\u201d (Arendt, 2006, p. #). De esta forma se unen la memoria del terror, el miedo y la falta de capacidad para reaccionar. En el caso chileno, las pol\u00edticas neoliberales han ejercido este papel, sirvi\u00e9ndose de los miedos dejados por la dictadura, ya que el terror al disenso ya no surge del miedo a la represi\u00f3n autoritaria, sino de cualquier acci\u00f3n que se interprete como peligro para las pol\u00edticas de reconciliaci\u00f3n y fortalecimiento de las pol\u00edticas del no conflicto, de esta forma se impone \u201cel acuerdo total\u201d (Pino-Ojeda, 2011). El dispositivo neoliberal ha eliminado el terror expresado en la violencia sicol\u00f3gica o f\u00edsica expl\u00edcita, directa, para reservarlo al placer de consumir, que sirve de alivio ante la p\u00e9rdida de la facultad de disentir, de rebelarse, construyendo sujetos alienados, \u201canimales de reba\u00f1o\u201d, como dir\u00eda Nietzsche. Hannah Arendt (2006) le llam\u00f3 la \u201cbanda de hierro\u201d<sup><a href=\"https:\/\/www.revistas.una.ac.cr\/index.php\/derechoshumanos\/article\/download\/13454\/Art-12.html#footnote-008\">7<\/a><\/sup>, la cual comprime de tal modo el cuerpo social, destruyendo la pluralidad al imponer el uno, lo que lleva al aislamiento y a la soledad en donde son sumidos los individuos una vez que los canales comunicantes han sido borrados.<\/p>\n\n\n\n<p>En el caso chileno<em>, la memoria del terror<\/em>, el miedo y la falta de capacidad para reaccionar, producto de la dictadura, habr\u00eda dado lugar al surgimiento de un trauma social, el cual respondi\u00f3 mediante un absolutismo ideol\u00f3gico asentado en lo econ\u00f3mico \u201cla utop\u00eda neoliberal\u201d, la cual ya no necesita del Estado para gobernar. En este escenario, el sentimiento de ausencia y de carencia es compensado con la omnipresencia del mercado y la absolutizaci\u00f3n de lo individual.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Las memorias de la tortura<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Jean Franco (1992), quien ha trabajado con testimonios de sobrevivientes de las dictaduras militares en Am\u00e9rica Latina, sostiene:<\/p>\n\n\n\n<p>Las consecuencias de dichas experiencias l\u00edmite fueron distintas para ambos sexos y que esas diferencias se hacen evidentes en los relatos testimoniales de los sobrevivientes. Para la autora, los testimonios escritos por hombres -entre los que destaca el del chileno Hern\u00e1n Vald\u00e9s<sup><a href=\"https:\/\/www.revistas.una.ac.cr\/index.php\/derechoshumanos\/article\/download\/13454\/Art-12.html#footnote-007\">8<\/a><\/sup>&nbsp;\u2013 revelan una propensi\u00f3n a la feminizaci\u00f3n de la masculinidad que fue necesaria para sobrevivir a las vejaciones, los golpes y las torturas. En el caso de las mujeres, donde analiza el texto de la argentina Alicia Partnoy (2006), identifica una tendencia a evitar los detalles sobre sus padecimientos; hecho que para Franco se explica porque los m\u00e9todos represivos fueron distintos para la mayor\u00eda de las mujeres, quienes adem\u00e1s de los golpes y las torturas sufrieron violaciones sexuales. (Franco, 1992, citada en Daona, 2013, p. 58)<\/p>\n\n\n\n<p>Seg\u00fan Jean Franco -para las mujeres- ofrecer su testimonio signific\u00f3 recuperar un pasado suprimido y, en el proceso, comenzar a recuperar su dignidad humana (Franco, 1992). En este caso, el proceso de \u201cdar voz a las enmudecidas\u201d es parte de la transformaci\u00f3n del sentido del pasado, que incluye redefiniciones profundas y reescrituras de la historia. Su funci\u00f3n es mucho m\u00e1s que la de enriquecer y complementar las voces dominantes que establecen el marco para la memoria p\u00fablica.<\/p>\n\n\n\n<p>Las memorias personales de la tortura y la c\u00e1rcel est\u00e1n fuertemente marcadas por la centralidad del cuerpo. Seg\u00fan Jelin, la posibilidad de incorporarlas al campo de las memorias sociales presenta una paradoja: el acto de la represi\u00f3n viol\u00f3 la privacidad y la intimidad, quebrando la divisi\u00f3n cultural entre el \u00e1mbito p\u00fablico y la experiencia privada. (Jelin, 2001, p. 113)<\/p>\n\n\n\n<p>Superar el vac\u00edo traum\u00e1tico creado por la represi\u00f3n implica la posibilidad de elaborar una memoria narrativa de la experiencia, que necesariamente es p\u00fablica, en el sentido de que debe ser compartida y comunicada a otros y otras:<\/p>\n\n\n\n<p>Al principio una siente mucha verg\u00fcenza, no te atreves ni a contar lo que viviste. Pasaron muchos a\u00f1os antes de que yo pudiera enfrentar la situaci\u00f3n, lo que viv\u00ed\u2026 cuando yo sal\u00ed de Chile no pod\u00eda ni conversar con un hombre, ni cerca, me bajaban pataletas y locuras, tuve que ir al siquiatra y tomar pastillas\u2026 fue en el per\u00edodo que viv\u00eda en Potsdam-Alemania, fue un tiempo muy dif\u00edcil\u2026tomaba mucho Valium, entonces Valium cada cuatro horas\u2026 lo \u00fanico que hac\u00eda era dormir\u2026 Dorm\u00eda, dorm\u00eda, abr\u00eda los ojos y los cerraba, porque no sab\u00eda c\u00f3mo enfrentar lo vivido \u2026 y ah\u00ed te dije lo de la verg\u00fcenza, porque en el fondo yo no me atrev\u00eda a decirle a nadie que me hab\u00edan violado. (Entrevista a Holszaphel, agosto 2017)<\/p>\n\n\n\n<p>Nuestra entrevistada nos relata que, a\u00f1os m\u00e1s tarde, pudo elaborar esa memoria narrativa de la experiencia:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2026y en esas conversas, mientras tej\u00edamos, bord\u00e1bamos, empezaba la terapia, que fue la mejor terapia m\u00e1s que cualquier siquiatra o psic\u00f3logo, despu\u00e9s de todo estos a\u00f1os, la mejor terapia fue en tres \u00e1lamos, porque de repente una dijo a m\u00ed me violaron, pucha a m\u00ed tambi\u00e9n y empezamos a darnos cuenta que la historia m\u00eda era de todas, entonces cuando tu sociabilizas se te empieza a pasar la angustia, empiezas a revertir la verg\u00fcenza. (Entrevista a Holszaphel, agosto 2017)<\/p>\n\n\n\n<p>Con estas palabras, se comienza el proceso de mitigar el trauma doloroso de la tortura que, en el caso de la mayor\u00eda de las mujeres que pasaron por Venda Sexy, fue la violaci\u00f3n. Aquellas mujeres tuvieron que \u201carrancar la palabra del \u00fatero\u201d, que fue un desgarramiento, una hemorragia identitaria<sup><a href=\"https:\/\/www.revistas.una.ac.cr\/index.php\/derechoshumanos\/article\/download\/13454\/Art-12.html#footnote-006\">9<\/a><\/sup>&nbsp;(Arellano, 2015, p. 15). Y esto consiste en evidenciar y enfrentar \u201cese cuerpo\u201d ultrajado, violado, y abrirlo y mostrarlo con subversi\u00f3n, de cara al trauma de las vejaciones de la represi\u00f3n, para que, de esta forma, se pueda generar el reconocimiento de memorias que sean capaces de articular el pasado, no de olvidarlo, sino de reescribirlo, otorg\u00e1ndole otras significaciones, que son la matriz sobre la cual se habr\u00e1 de plasmar el agenciamiento:<\/p>\n\n\n\n<p>Descubrimos que no nos violaban cuando est\u00e1bamos con la regla. Como hab\u00eda compa\u00f1eras que ten\u00edan heridas de balazo o de distintas cosas, entonces nos organizamos para que nos dejaran trapitos con sangre debajo de la taza del WC, y nosotras nos pon\u00edamos esos pa\u00f1os con sangre cuando \u00e9ramos llevadas a la tortura y a la violaci\u00f3n. Un d\u00eda nos dicen: y a estas weonas que les pas\u00f3 que est\u00e1n todas con la regla, y ese d\u00eda no violaron a nadie. Era una forma de protegernos, dentro de esa situaci\u00f3n tan vulnerable, porque igual tuvimos capacidad de pensar c\u00f3mo hacerlo, c\u00f3mo defendernos ante tanta atrocidad. (Entrevista a Holszaphel, agosto 2017)<\/p>\n\n\n\n<p>Las estrategias que utilizaron las mujeres para protegerse y cuidarse en las casas de tortura se basaron en una sororidad<sup><a href=\"https:\/\/www.revistas.una.ac.cr\/index.php\/derechoshumanos\/article\/download\/13454\/Art-12.html#footnote-005\">10<\/a><\/sup>, brind\u00e1ndose apoyo y solidaridad frente a los vej\u00e1menes ocurridos. Como bell hooks nos dir\u00eda \u201cnos unimos para proteger nuestros intereses como mujeres\u201d (hooks, 2017, p. 37). Entre las detenidas, sostuvieron una uni\u00f3n, respeto y amor:<\/p>\n\n\n\n<p>La relaci\u00f3n con las compa\u00f1eras es uno de los recuerdos m\u00e1s lindos\u2026 porque cuando llegabas de la sala de tortura, ellas te abrazaban, se armaba un ambiente de amor, de cari\u00f1o, de fraternidad. Creo que, por esas demostraciones de cari\u00f1o, en las mujeres que somos sobrevivientes, gest\u00f3 una cofrad\u00eda, una fraternidad muy grande de amor entre nosotras, porque eran momentos muy dif\u00edciles y uno ven\u00eda muy jodida (Entrevista a Holszaphel, agosto 2017)<\/p>\n\n\n\n<p>En una ocasi\u00f3n una compa\u00f1era me dice, vamos al ba\u00f1o juntas, pudimos entrar y entramos a ese ba\u00f1o con una ventana con una claraboya de esas de barcos y una vez en el ba\u00f1o, cerramos el pestillo y ambas nos sacamos la venda y ella me dice su nombre, y yo le digo el m\u00edo y nos abrazamos. Y la idea era que qui\u00e9n saliera primero, le avisar\u00e1 a la familia de la otra. Para eso era decir el nombre. Pero ah\u00ed ocurri\u00f3 c\u00f3mo un milagro, ambas nos hab\u00edamos conocido cuando ni\u00f1as chicas. Ella era Guida Vera Almarza, la mataron despu\u00e9s, la hicieron desaparecer. Nos contamos brevemente nuestras actividades y bueno, tuve la ocasi\u00f3n de verla y tener ese encuentro maravilloso con ella, (Entrevista a Nora Guill\u00e9n, septiembre 2017)<\/p>\n\n\n\n<p>Recuerdo momentos de apoyo, de contenci\u00f3n entre nosotras, y tambi\u00e9n recuerdo momentos dram\u00e1ticos. Recuerdo de una compa\u00f1era que le vino un paro respiratorio y eso fue tremendo. Menos mal que una de nuestras compa\u00f1eras, la Mar\u00eda Cristina Zamora la atendi\u00f3 en ese minuto, despu\u00e9s se la llevaron porque ella se estaba muriendo. Tambi\u00e9n recuerdo de esas situaciones terror\u00edficas cuando la Marta Neira volvi\u00f3 del subterr\u00e1neo y nos cont\u00f3 que hab\u00eda sido abusada por un perro. Y eso fue tremendo para todas nosotras porque en alguna parte sab\u00edamos que era altamente probable que tambi\u00e9n nos tocara a nosotras.<strong>&nbsp;(<\/strong>Entrevista a Beatriz Bataszew, julio del 2017)<\/p>\n\n\n\n<p>Si bien existi\u00f3 la sororidad entre las mujeres detenidas en los centros de tortura, hay que destacar que tambi\u00e9n existieron mujeres a cargo de la represi\u00f3n y la tortura, es el caso de Ingrid Olderock<sup><a href=\"https:\/\/www.revistas.una.ac.cr\/index.php\/derechoshumanos\/article\/download\/13454\/Art-12.html#footnote-004\">11<\/a><\/sup>, quien fue oficial de carabineros y encomendada a crear la escuela femenina de la DINA. Nancy Guzm\u00e1n (2014) destaca que Olderock fue reconocida por la creaci\u00f3n de torturas sexuales a partir de la utilizaci\u00f3n de animales, una pr\u00e1ctica que la exagente realizaba en el centro de detenci\u00f3n \u201cLa Venda Sexy\u201d:<\/p>\n\n\n\n<p>A m\u00ed me toc\u00f3 ser violada as\u00ed, con ese animal, por eso te lo puedo decir. Es una de las historias m\u00e1s terribles y dolorosas que yo s\u00f3lo he podido enfrentar hace muy pocos a\u00f1os. (Holszaphel, 2013)<\/p>\n\n\n\n<p>Hist\u00f3ricamente, tradicionalmente, las mujeres han sido botines de guerra y creo que esta no es la excepci\u00f3n. Tanto los torturadores, los guardias, pensaban que ten\u00edan poder \u2026 pero con el poder que ellos ten\u00edan pod\u00edan hacer lo que quer\u00edan. Ahora, hab\u00eda mujeres muy aberrantes tambi\u00e9n, como la mujer due\u00f1a del perro\u2026del Volodia. (Entrevista a Guill\u00e9n, septiembre 2017)<\/p>\n\n\n\n<p>Estas mujeres fueron capaces de articular esa narrativa dolorosa, generando un potencial de instigar a la acci\u00f3n,<em>&nbsp;<\/em>\u201cproducir formas de respuesta y reacci\u00f3n que suponen agencia\u201d (Apparudai, 2001). En este sentido, la memoria reactivada socialmente gest\u00f3 comunidades unidas en el \u201csentimiento de la sororidad\u201d, como dir\u00eda bell hooks, \u201cla sororidad es tu arma m\u00e1s poderosa \u2026 no solo la hermandad femenina es necesaria y ben\u00e9fica, sino que quiz\u00e1 sea una de las mayores herramientas transformadoras para toda la sociedad\u201d (hooks, 2017, p. 38-40). Esta sororidad fue generando un escenario para un nuevo quehacer pol\u00edtico. En este punto, vale la pena hacer notar el \u00e9nfasis en la recuperaci\u00f3n de memorias colectivas, no institucionales, sino aquellas almacenadas en la privacidad de una colectividad vejada. De este modo, estas memorias pudieron forjar puntos de encuentro, pulsaciones colectivas que est\u00e1n siendo consignadas en el \u00e1mbito pol\u00edtico, ya que son especialmente aquellas experiencias innarrables, las que necesitan narrarse para que se produzca un cambio social:<\/p>\n\n\n\n<p>Un segundo elemento para m\u00ed muy importante es que yo conoc\u00ed el feminismo, lo que hoy d\u00eda lo llamamos feminismo \u2026 algo demostr\u00f3 en el sentido de que todos estos dolores y estos sufrimientos estaban muy permeados a los estereotipos que demostramos las mujeres, la verg\u00fcenza, la culpa, etc. Entonces como que not\u00e9 en mi cuerpo tambi\u00e9n, que mucho de las cosas que sent\u00eda, las ten\u00eda que sentir en las c\u00e1rceles como el estereotipo femenino. Y fue para m\u00ed una tremenda liberaci\u00f3n para m\u00ed entender eso y salirme de eso. Despu\u00e9s yo me hice mucho m\u00e1s feminista digamos, pero en ese minuto para entender eso, fue realmente una posibilidad de construir mi sanaci\u00f3n tambi\u00e9n. (Entrevista a Bataszew, julio del 2017)<\/p>\n\n\n\n<p>Como se\u00f1ala Scott, estas experiencias dolorosas y atroces forjaron la&nbsp;<em>infrapol\u00edtica<\/em>&nbsp;entre las compa\u00f1eras detenidas y torturadas. Scott plantea que los grupos subordinados producen, a partir de su sufrimiento y a espaldas del dominador, un \u201cdiscurso oculto\u201d que representa una cr\u00edtica del poder. Estas luchas discursivas son las que dan lugar a la creaci\u00f3n de identidades basadas en la dignidad y en la autonom\u00eda entre los subordinados<sup><a href=\"https:\/\/www.revistas.una.ac.cr\/index.php\/derechoshumanos\/article\/download\/13454\/Art-12.html#footnote-003\">12<\/a><\/sup>. Es decir, la infrapol\u00edtica, hace posible ubicar en el discurso oculto \u201cla vida pol\u00edtica de los subordinados\u201d (Scott, 2000, p. 21). Y es precisamente, aqu\u00ed, donde se da la resistencia a la dominaci\u00f3n y es, gracias a este discurso -en el caso de algunas mujeres que sufrieron la tortura-, que hoy est\u00e9n forjando nuevas luchas pol\u00edticas, como, por ejemplo, la instalaci\u00f3n de la Ley de violencia pol\u00edtica sexual:<\/p>\n\n\n\n<p>Quer\u00edamos decir que la utilizaci\u00f3n de un poder sexualizado sobre las mujeres era una expresi\u00f3n pol\u00edtica del terrorismo de Estado hacia las mujeres que luchaban, entonces ah\u00ed sali\u00f3 el concepto del enunciado de la violencia pol\u00edtica sexual. Nosotras lo planteamos por varias razones: la primera era porque en la sociedad patriarcal y en nuestro sistema judicial heteronormativo no se diferencia la tortura de la violencia pol\u00edtica sexual, por ende, la violencia pol\u00edtico sexual queda absolutamente oculta \u2026 no hay ni siquiera una condena de un d\u00eda por violaci\u00f3n o cualquier otro abuso que se haya cometido contra las mujeres en los tiempos de la dictadura militar. Estoy hablando de violaci\u00f3n, de utilizaci\u00f3n de animales amaestrados, estoy hablando de electricidad en nuestros genitales, estoy hablando de embarazo forzado, estoy hablando de aborto forzado, etc. La mayor\u00eda de esas mujeres no hemos recibido ning\u00fan tipo de justicia. Entonces acu\u00f1amos este concepto inicialmente como una trasgresi\u00f3n a la identidad corporal y sexual de las mujeres con un sentido claramente pol\u00edtico contrainsurgente para impedir o castigar a las mujeres que luchan por sus derechos o contra las opresiones, y lo hicimos muy relacionado al art\u00edculo 7 G<sup><a href=\"https:\/\/www.revistas.una.ac.cr\/index.php\/derechoshumanos\/article\/download\/13454\/Art-12.html#footnote-002\">13<\/a><\/sup>&nbsp;del estatuto de Roma. (Entrevista a Bataszew, julio del 2017)<\/p>\n\n\n\n<p>Hay que se\u00f1alar que la primera querella por tortura sexual en Chile fue presentada por Patricia Herrera el a\u00f1o 2010<sup><a href=\"https:\/\/www.revistas.una.ac.cr\/index.php\/derechoshumanos\/article\/download\/13454\/Art-12.html#footnote-001\">14<\/a><\/sup>. En esa ocasi\u00f3n sostuvo: \u201cno s\u00f3lo es conmigo, es con las mujeres que pasaron las torturas y que hoy son detenidas desaparecidas, por lo que para m\u00ed es un compromiso de por vida\u201d (Herrera, citada en Hiner, 2015, p. 867). El a\u00f1o 2014, Nieves Ayress, Alejandra Holszapfel, Soledad Castillo, Nora Brito y Beatriz Bataszew presentaron otra querella, esta vez por violencia pol\u00edtica sexual, que fue acogida por tribunales<sup><a href=\"https:\/\/www.revistas.una.ac.cr\/index.php\/derechoshumanos\/article\/download\/13454\/Art-12.html#footnote-000\">15<\/a><\/sup>. Esta querella coloc\u00f3 en el tapete un aspecto de la represi\u00f3n que ha sido eludido, como es la violencia sexual y de g\u00e9nero, que fue llevada a cabo de manera sistem\u00e1tica en contra de las personas prisioneras de recintos especializados en torturas sexuales, como lo fue la \u201cVenda Sexy\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Y el a\u00f1o 2016, Beatriz Bataszew present\u00f3 otra querella por el mismo delito:<\/p>\n\n\n\n<p>Junto a mis compa\u00f1eras del Colectivo de Mujeres Sobrevivientes Siempre Resistentes, de las Feministas Autoconvocadas y de la Corporaci\u00f3n Humanas, present\u00e9 una querella contra el estado chileno por violencia pol\u00edtica sexual o tortura sexual. Esta es mi segunda querella, la primera, presentada hace 12 a\u00f1os fue sobrese\u00edda, es decir no hubo sentencia ni condenados. Lo anterior me llev\u00f3 a confirmar algo que pens\u00e9 prontamente una vez establecidos los gobiernos post dictadura, que se resume en nuestra consigna \u00a1\u00a1\u00a1NO HAY JUSTICIA, NO HAY VERDAD, \u00a1\u00a1\u00a1SOLAMENTE IMPUNIDAD!!! (BATASZEW, 2016)<\/p>\n\n\n\n<p>Como mencionamos, las querellas a la justicia chilena comenzaron el a\u00f1o 2010. Primero tipificadas como \u201ctortura sexual\u201d y m\u00e1s tarde como \u201cviolencia pol\u00edtica sexual\u201d; sin embargo, estas formas de violencia y tortura ya hab\u00edan sido declaradas en diferentes informes a fines de los a\u00f1os 80:<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando revis\u00e9 las declaraciones que hice en la Vicar\u00eda de la Solidaridad donde habl\u00e1bamos de la violencia pol\u00edtica sexual, en esos tiempos no le coloc\u00e1bamos este nombre, pero s\u00ed describ\u00edamos lo que nos hab\u00eda pasado. Y solamente aparec\u00eda como&nbsp;<em>trato humillante<\/em>&nbsp;y se borraba el conjunto de texto, o sea, aparec\u00eda un r\u00f3tulo&nbsp;<em>trato humillante<\/em>. Y lo dem\u00e1s estaba absolutamente borrado, nadie quer\u00eda escuchar eso, pero, adem\u00e1s, de que nadie lo quer\u00eda escuchar, para el sistema heteronormativo esto es parte de la tortura, es un da\u00f1o colateral de la tortura. Es una cosita poca que les pasa a las mujeres. Cuando nosotras sabemos que no es una cosita poca, es algo muy grave, muy tremendo para nosotras\u2026 a diferencia de los hombres que tambi\u00e9n lo fueron, pero en mucho menor medida. (Entrevista a Bataszew, julio del 2017)<\/p>\n\n\n\n<p>Seg\u00fan Jelin (2001), los testimonios orales, realizados en \u00e1mbitos p\u00fablicos, transcritos para \u201cmaterializar la prueba\u201d, se enmarcan \u2013se supone- en una expectativa de justicia y de cambio pol\u00edtico. Si bien el testimonio en esos \u00e1mbitos puede tener como efecto el empoderamiento y legitimaci\u00f3n de la voz de la sobreviviente, su funci\u00f3n testimonial est\u00e1 centrada en la descripci\u00f3n f\u00e1ctica, hecha con la mayor precisi\u00f3n posible, de la materialidad de la tortura y la violencia pol\u00edtica. Se cree que cuanto menor emocionalidad e involucramiento del sujeto que narra, mejor, porque el testimonio oral tiene que reemplazar las \u201chuellas materiales\u201d del crimen. A la hora de narrar y relatar, seg\u00fan Elizabeth Jelin, las mujeres expresan m\u00e1s sentimientos, haciendo m\u00e1s referencias a lo \u00edntimo y a las relaciones personalizadas, a sus miedos y a sus sentimientos de inseguridad (Jelin, 2001, p. 34).<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El g\u00e9nero en las memorias<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Elizabeth Jelin (2001) se pregunta: \u00bfHay algo m\u00e1s para decir sobre g\u00e9nero y represi\u00f3n? \u00bfO sobre g\u00e9nero y memoria? La autora se\u00f1ala que la represi\u00f3n tiene g\u00e9nero, vale decir, que el impacto de la represi\u00f3n de las dictaduras en Am\u00e9rica Latina fueron diferentes en hombres y mujeres. Esto es explicable por sus posiciones diferenciadas en el sistema de g\u00e9nero, posiciones que implican experiencias vitales y relaciones sociales jer\u00e1rquicas claramente distintas (Jelin, 2001, p. 2). Adem\u00e1s, la autora indica que \u201ctodos los informes existentes sobre la tortura se\u00f1alan que el cuerpo femenino siempre fue un objeto&nbsp;<em>especial<\/em>&nbsp;para los torturadores\u201d (Jelin, 2001, p. 4). Desde este \u00e1ngulo, los an\u00e1lisis de Bunster Burroto, Tylor y Holander (citados en Molyneaux, 2003) se han procupado sobre hasta qu\u00e9 punto el g\u00e9nero impregnaba el aparato y repertorio del terror, desplegado por los militares. De esta forma, el extendido uso de la tortura contra los sujetos prisioneros se erotiz\u00f3 y sexualiz\u00f3. Las mujeres fueron sometidas rutinariamente a violaciones y otros abusos sexuales que expresaban una misoginia s\u00e1dica (Molyneaux, 2003). El tratamiento de las mujeres inclu\u00eda siempre una alta dosis de violencia sexual (Molyneaux, 2003). Hay que recordar, tambi\u00e9n, que muchas mujeres detenidas eran j\u00f3venes y atractivas y, en consecuencia, m\u00e1s vulnerables al hostigamiento sexual (Jelin, 2001, p. 5).<\/p>\n\n\n\n<p>El 95% de las mujeres se le aplic\u00f3 alg\u00fan m\u00e9todo de tortura, que se inscribe como violencia pol\u00edtico sexual. Es decir, se la desnud\u00f3 se la viol\u00f3, se le abus\u00f3 con animales, se le coloc\u00f3 electricidad en los senos, en la vagina, etc. El embarazo forzado. Hubo mujeres que resultaron embarazadas de sus torturadores. Hubo muchas mujeres que ni siquiera lo sabemos, porque en esos tiempos era complejo, que a lo mejor abortamos cuando est\u00e1bamos embarazadas cuando se nos tortur\u00f3, etc\u2026. El cuerpo de las mujeres termina siendo un territorio al cual conquistar y dominar y se conquista y se domina bajo un poder sexualizado. Estos son cr\u00edmenes de g\u00e9nero, van direccionados hacia las mujeres y son realmente pensados. (Entrevista a Bataszew, julio del 2017)<\/p>\n\n\n\n<p>Me llevaron primero a la Villa Grimaldi y lo primero que pasa es vejarte como mujer, s\u00e1quese la ropa, desn\u00fadese, si a ver si anda con alg\u00fan aud\u00edfono micr\u00f3fono por las orejas, por las narices, por la boca, por el ano o por la vagina y te revisan por todos lados y cuando a una mujer la desnudan en esa situaci\u00f3n tambi\u00e9n te sientes terriblemente vulnerada, vejada, te hacen sentir como que si no vales nada \u2026 luego comenzaron los interrogatorios, los parrillasos, corriente el\u00e9ctrica\u2026violaci\u00f3n del guat\u00f3n Romo. (Entrevista a Holszaphel, agosto 2017)<\/p>\n\n\n\n<p>Seg\u00fan Jelin (2001), la polarizaci\u00f3n entre lo masculino\/femenino, atractivo\/pasivo, estaba naturalizada entre los militares. La experiencia de la violencia pol\u00edtica y los tratamientos que se les dieron a hombres y mujeres en las salas de tortura no fue la misma para ambos sexos y esa diferencia en las vivencias se plasma en las variantes de composici\u00f3n formal y tem\u00e1tica que presentan las memorias narradas.<\/p>\n\n\n\n<p>Jelin se\u00f1ala que la experiencia directa y la intuici\u00f3n indican que mujeres y hombres desarrollan habilidades diferentes en lo que concierne a la memoria, en la medida en que la socializaci\u00f3n de g\u00e9nero implica prestar m\u00e1s atenci\u00f3n a ciertos campos sociales y culturales que a otros y definir las identidades ancladas en ciertas actividades m\u00e1s que en otras. Existen algunas evidencias cualitativas que indican que las mujeres tienden a recordar eventos con m\u00e1s detalles, mientras que los varones tienden a ser m\u00e1s sint\u00e9ticos en sus narrativas, o que las mujeres expresan sentimientos mientras que los hombres relatan m\u00e1s a menudo en una l\u00f3gica racional y pol\u00edtica (Jelin, 2001, p. 34). De esta manera, las mujeres hacen m\u00e1s referencias a lo \u00edntimo y a las relaciones personalizadas, a sus miedos y a sus sentimientos de inseguridad (Leydesdorff, Passerim y Thompson, 1996, citados en Jelin, 2001).<\/p>\n\n\n\n<p>Por su parte, Michael Pollak (2006), quien trabaja una serie de testimonios de mujeres sobrevivientes del campo de concentraci\u00f3n en Auschwitz, plantea:<\/p>\n\n\n\n<p>[Se] presta especial atenci\u00f3n a los hechos relatados, a la posici\u00f3n de las narradoras y a sus v\u00ednculos con los destinatarios, as\u00ed como tambi\u00e9n a las formas elegidas para dar cuenta de la experiencia. Para Pollak, todos estos elementos moldean no s\u00f3lo las formas que asumen los relatos, sino tambi\u00e9n las estructuras sobre las que se asienta la memoria como factor que posibilita la narraci\u00f3n de esas experiencias extremas. (Pollak, 2006 citado en Daona, 2013, p. 58)<\/p>\n\n\n\n<p>El trabajo de Pollak (1990) resulta significativo para reflexionar sobre c\u00f3mo las mujeres narran sus testimonios y las relaciones que establecen con su entorno:<\/p>\n\n\n\n<p>Uno llegaba, la primera pieza era la pieza de tortura, corriente el\u00e9ctrica, violaciones, todo eso. En esa pieza, estaban los de investigaciones, despu\u00e9s hab\u00eda otra pieza grande, donde estaba ese militar, que me viola \u2026 y tengo s\u00faper claro que era \u00e9l, era m\u00e1s bajo que yo, le pude ver claramente la cara, no lo olvid\u00e9 nunca m\u00e1s, puedo fehacientemente decir que fue \u00e9l. (Entrevista a Holszaphel, agosto, 2017)<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El ojo de la memoria<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Entre la memoria&nbsp;<em>voluntaria e involuntaria<\/em>, un olor, una m\u00fasica, te puede trasladar al pasado, una memoria que se doblega a la llamada de atenci\u00f3n, \u201cy as\u00ed ocurre con nuestro pasado. En vano buscaremos conjugarlo a nuestra voluntad\u201d (Proust, 1917, p. 69).<\/p>\n\n\n\n<p>En la Venda Sexy, todos est\u00e1bamos vendados. Cuando uno tiene una venda, cuando uno no puede ver o no escucha parece que se le agudizan los otros sentidos, as\u00ed que escuchaba bien lo que hablaban ellos y\u2026tambi\u00e9n reconoc\u00ed los olores al llegar nuevamente a esa casa. (Entrevista a Guill\u00e9n, septiembre 2017)<\/p>\n\n\n\n<p>El&nbsp;<em>ojo blanco<\/em>&nbsp;vaciado de historia se debe llenar de una nueva, para poder ver con otra mirada. Nuestras sobrevivientes abren un espacio entre atrapar el pasado \u2013no olvidar- y el futuro, espacio en blanco que hay que recuperar. Para Lacan, que utiliz\u00f3 el concepto de&nbsp;<em>detener el ojo<\/em>&nbsp;en su an\u00e1lisis de la mirada, \u201cese es el momento de la pulsaci\u00f3n temporal\u201d (Lacan, 1973), que llama al sujeto a hablar en tanto que sujeto. Y Lyotrad, por su parte, retoma el ritmo del tiempo de la enunciaci\u00f3n, cuando discute el relato de la tradici\u00f3n \u201cen el caso de las tradiciones populares\u2026nada es acumulado, en el sentido de que los relatos deben ser repetidos todo el tiempo, porque estos son todo tiempo olvidados. Pero esto que no es publicado, es el ritmo temporal que no se detiene en enviar los relatos al olvido\u201d (Lyotard y Thebaud, 1979). Es a trav\u00e9s de este proceso del olvido -estar obligado a olvidar- que la identificaci\u00f3n problem\u00e1tica de un pueblo nacional se vuelve visible. Como se\u00f1ala Bhabha, \u201cestar \u2018obligado a olvidar\u2019, en la construcci\u00f3n del presente nacional, no es s\u00f3lo una cuesti\u00f3n de memoria hist\u00f3rica, sino la construcci\u00f3n de un discurso sobre la sociedad que lleva a cabo el problema de totalizar al pueblo y de unificar la voluntad nacional\u201d (Bhabha, 2007, p. 353).<\/p>\n\n\n\n<p>Para prevenir el olvido, el discurso se orienta a fijar la memoria, resistiendo as\u00ed a la versi\u00f3n hist\u00f3rica. \u201cLa historia es historia de la Naci\u00f3n\u201d, acota Ricoeur (2010) en su relectura de Halbwachs: \u201cRepensarla, discutirla o \u2018polemizar\u2019 con ella, es alterar el orden can\u00f3nico del discurso oficial, meterse con el rastrillo de la lectura-escritura en las grietas abiertas de la memoria, a\u00fan posibles de abrir, para cuestionar, poner en duda y enunciar de nuevo, mostrando los reveses de lo que aparece como verdadero e irrefutable\u201d (Ricoeur, 2010, p. 508).<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Conclusiones<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>La Venda<\/em><\/strong>, que implic\u00f3 la inmovilidad del ojo, hace volver la mirada al pasado, desde donde hablan nuestras sobrevivientes, desde una identificaci\u00f3n liberadora y no reprimida, que suscita precisamente una crisis en la representaci\u00f3n del sujeto y que posibilita la subversi\u00f3n pol\u00edtica.<\/p>\n\n\n\n<p>La memoria narrativa, de mujeres que sufrieron la tortura de forma sistem\u00e1tica, que en un primer momento oper\u00f3 desde una \u201ccondici\u00f3n traum\u00e1tica\u201d, m\u00e1s tarde pas\u00f3 a ser parte de todo un proceso de resignificaci\u00f3n, a trav\u00e9s de la verbalizaci\u00f3n de sus vivencias, pudiendo vencer la memoria del terror y del miedo. El proceso de mitigar el trauma de la tortura, que en la mayor\u00eda de las mujeres que pasaron por la Venda Sexy fue la violaci\u00f3n, tuvo que arrancar la palabra del \u00fatero y provocar un desgarramiento, una hemorragia identitaria, para enfrentar ese cuerpo ultrajado, y abrirlo y mostrarlo con subversi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Estas mujeres fueron capaces de articular esa narrativa dolorosa, generando un potencial de instigar a la acci\u00f3n, unidas en la sororidad, pudiendo forjar puntos de encuentro, pulsaciones colectivas que est\u00e1n siendo consignadas en el \u00e1mbito pol\u00edtico, participando activamente en movimientos colectivos de lucha, como lo es el colectivo de \u201cMujeres sobrevivientes, siempre resistentes\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Bibliograf\u00eda<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Apparudai, A. (2001).&nbsp;<em>La modernidad desbordada. Dimensiones culturales de la globalizaci\u00f3n<\/em>. Buenos Aires: Fondo de Cultura Econ\u00f3mica.<\/p>\n\n\n\n<p>Arellano, C. (2014). Po\u00e9ticas del cuerpo: Flujos y fluctuaciones: Una mirada al desmontaje del cuerpo a trav\u00e9s de la poes\u00eda del Sur de Chile.&nbsp;<em>Revista Nomad\u00edas<\/em>, 20, 11-26. doi: 10.5354\/0719-0905.2016.39133 Santiago, Universidad de Chile Disponible en&nbsp;<a href=\"https:\/\/nomadias.uchile.cl\/index.php\/NO\/article\/view\/39133\">https:\/\/nomadias.uchile.cl\/index.php\/NO\/article\/view\/39133<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Arellano, C. (2017). \u00bfC\u00f3mo se borda la po\u00e9tica del abandono?&nbsp;<em>Revista Internacional de Culturas y Literaturas,&nbsp;<\/em>20, 7-22, 2017. doi: 10.12795\/RICL&nbsp;<a href=\"http:\/\/hdl.handle.net\/11441\/62776%20Acceso%20el%2022\/03\/2018\">http:\/\/hdl.handle.net\/11441\/62776 Acceso el 22\/03\/2018<\/a>&nbsp;Universidad de Sevilla, Espa\u00f1a. Disponible en&nbsp;<a href=\"https:\/\/idus.us.es\/xmlui\/handle\/11441\/62776\">https:\/\/idus.us.es\/xmlui\/handle\/11441\/62776<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Arendt, H. (2006).&nbsp;<em>Los or\u00edgenes del totalitarismo<\/em>. Espa\u00f1a: Alianza Editorial.<\/p>\n\n\n\n<p>Barahona de Brito, A., Gonz\u00e1lez, Carmen y Aguilar, Paloma. (Eds). (2001).&nbsp;<em>The Politics of Memory and Democratization<\/em>. Oxford: University Press.Bataszew, Beatriz. (06 de diciembre, 2016). Querella contra el Estado chileno por violencia pol\u00edtica sexual o tortura sexual.&nbsp;<em>Werkenrojo.<\/em>&nbsp;Disponible en&nbsp;<a href=\"http:\/\/werkenrojo.cl\/tag\/violencia-politica-sexual\/\">http:\/\/werkenrojo.cl\/tag\/violencia-politica-sexual\/<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Bhabha, H. (2007).&nbsp;<em>Les Lieux de la Culture<\/em>. Une Th\u00e9orie Postcoloniale. Paris&nbsp;: Editions Payot<\/p>\n\n\n\n<p>Corradi, J., Weiss, Patricia; Garret\u00f3n, Manuel Antonio. (1992).&nbsp;<em>Fear at the edge. State Terror and Resistance in Latin America.<\/em>&nbsp;En University of California Press [online] 104-118, 1992. Disponible en&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.ucpress.edu\/book\/9780520077058\/fear-at-the-edge\">https:\/\/www.ucpress.edu\/book\/9780520077058\/fear-at-the-edge<\/a>&nbsp;ISBN: 9780520077058 Acceso el 28\/03\/2018<\/p>\n\n\n\n<p>Chornik, K. (2019). Violencia sexual, tortura y memoria hist\u00f3rica en Chile. En Open Democracy [online]&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.opendemocracy.net\/es\/democraciaabierta-es\/the-sale-of-the-venda-sexy-detention-centre-highlights-chiles-struggle-for-historical-memory-and-against-pinochets-legacy-of-sexual-violence\/\">https:\/\/www.opendemocracy.net\/es\/democraciaabierta-es\/the-sale-of-the-venda-sexy-detention-centre-highlights-chiles-struggle-for-historical-memory-and-against-pinochets-legacy-of-sexual-violence\/<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Daona, V. (2013). Mujeres, escritura y terrorismo de Estado en Argentina: Una serie de relatos testimoniales.<em>&nbsp;<\/em>En&nbsp;<em>Moderna spr\u00e5k<\/em>, 2<em>&nbsp;<\/em>[online]. Disponible en<em>&nbsp;<\/em><a href=\"http:\/\/ojs.ub.gu.se\/ojs\/index.php\/modernasprak\/article\/viewFile\/2654\/2411\">http:\/\/ojs.ub.gu.se\/ojs\/index.php\/modernasprak\/article\/viewFile\/2654\/2411<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Delgado, Felipe. (7 de diciembre de 2010). Presentan querella por violencia sexual como tortura en dictadura.&nbsp;<em>Radio B\u00edo-B\u00edo<\/em>. Disponible en&nbsp;<a href=\"http:\/\/www.biobiochile.cl\/2010\/12\/07\/presentan-querella-por-violencia-sexual-como-tortura-en-dictadura.shtml\">http:\/\/www.biobiochile.cl\/2010\/12\/07\/presentan-querella-por-violencia-sexual-como-tortura-en-dictadura.shtml<\/a><\/p>\n\n\n\n<p><em>The Clinic, Archivo Memoriaviva.&nbsp;<\/em>(11 de septiembre 2013).&nbsp;<em>Alejandra Holzapfel: Yo sobreviv\u00ed a &nbsp;Venda Sexy.&nbsp;<\/em>Disponible en&nbsp;<a href=\"http:\/\/www.memoriaviva.com\/criminales\/criminales_o\/olderock_ingrid.htm\">http:\/\/www.memoriaviva.com\/criminales\/criminales_o\/olderock_ingrid.htm<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Edkins, J. (2003).&nbsp;<em>Trauma and the memory of politics<\/em>. En Cambridge University Press. [online]. Disponible en&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.cambridge.org\/core\/books\/trauma-and-the-memory-of-politics\/78FB69F2E8FC138EBDDA13691B69B3FA\">https:\/\/www.cambridge.org\/core\/books\/trauma-and-the-memory-of-politics\/78FB69F2E8FC138EBDDA13691B69B3FA<\/a>&nbsp;https:\/\/doi.org\/10.1017\/CBO9780511840470 Acceso el 20\/04\/2018<\/p>\n\n\n\n<p>EPES, Fundaci\u00f3n de Educaci\u00f3n Popular en Salud. (17 mayo, 2014).&nbsp;<em>Mujeres presentan querella por violencia sexual en contra de militares y polic\u00edas que operaron como sicarios durante la dictadura.&nbsp;<\/em>Disponible en&nbsp;<a href=\"http:\/\/www.epes.cl\/2014\/05\/mujeres-presentan-querella-por-violencia-sexual-en-contra-de-militares-y-policias-que-operaron-como-sicarios-durante-la-dictadura\/\">http:\/\/www.epes.cl\/2014\/05\/mujeres-presentan-querella-por-violencia-sexual-en-contra-de-militares-y-policias-que-operaron-como-sicarios-durante-la-dictadura\/<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Franco, J. (1992). Gender, Death and Resistance: Facing the Ethical Vacuum. En Corradi, J., Weiss Fagen, P., Garret\u00f3n, M. (Ed.),&nbsp;<em>Fear at the edge. State Terror and Resistance in Latin America&nbsp;<\/em>(pp. 104-118). California: University of California Press.<\/p>\n\n\n\n<p>Guzm\u00e1n, N. (2014).&nbsp;<em>Ingrid Olderock. La mujer de los perros<\/em>. Santiago de Chile: Ceibo Ediciones.<\/p>\n\n\n\n<p>Halbwachs, M. (2011).&nbsp;<em>La memoria colectiva<\/em>. Espa\u00f1a, Mi\u00f1o y D\u00e1vila Editores<\/p>\n\n\n\n<p>Hiner, H. 2015. Fue bonita la solidaridad entre mujeres: G\u00e9nero, resistencia, y prisi\u00f3n pol\u00edtica en Chile durante la dictadura.&nbsp;<em>Revista Estudos Feministas 23<\/em>(3), 867-892. Disponible en&nbsp;<a href=\"http:\/\/www.scielo.br\/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S0104-026X2015000300867&amp;lng=es&amp;tlng=es\">http:\/\/www.scielo.br\/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S0104-026X2015000300867&amp;lng=es&amp;tlng=es<\/a>&nbsp;<a href=\"http:\/\/dx.doi.org\/10.1590\/0104-026X2015v23n3p867%20Acceso%20el%2020\/05\/2018\">http:\/\/dx.doi.org\/10.1590\/0104-026X2015v23n3p867 Acceso el 20\/05\/2018<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Hooks, B. (2000).&nbsp;<em>El feminismo es para todo el mundo<\/em>&nbsp;(Trad. Beatriz Esteban, Lina Lozano, Mayra Moreno, Maira Puertas y Sara Vega). Madrid: Traficantes de Sue\u00f1os. Disponible en&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.traficantes.net\/sites\/default\/files\/pdfs\/TDS_map47_hooks_web.pdf\">https:\/\/www.traficantes.net\/sites\/default\/files\/pdfs\/TDS_map47_hooks_web.pdf<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Informe Valech. (2005).&nbsp;<em>Comisi\u00f3n Nacional sobre Prisi\u00f3n Pol\u00edtica y Tortura. Cap\u00edtulo VII, 2<\/em>. Disponible en&nbsp;<a href=\"http:\/\/www.memoriachilena.gob.cl\/602\/w3-article-85804.html\">http:\/\/www.memoriachilena.gob.cl\/602\/w3-article-85804.html<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Janet, P. (2006).&nbsp;<em>L\u2019evolution de la memoire et de la notion du temps.<\/em>&nbsp;Paris: Editions L\u2019Harmatan.<\/p>\n\n\n\n<p>Jelin, E. (1994). \u00bfAnte, de, en, y? Mujeres y derechos humanos.&nbsp;<em>Am\u00e9rica Latina Hoy<\/em>, 9, 7-23. Salamanca, Espa\u00f1a, Universidad de Salamanca. Disponible en&nbsp;<a href=\"https:\/\/dialnet.unirioja.es\/servlet\/articulo?codigo=1971753\">https:\/\/dialnet.unirioja.es\/servlet\/articulo?codigo=1971753<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Jelin, E. (2001).&nbsp;<em>Los trabajos de la memoria<\/em>. Espa\u00f1a: Siglo Veintiuno Editores.<\/p>\n\n\n\n<p>Lacan, J. (1973).&nbsp;<em>Ali\u00e9nation, in Les Quatre Concepts fondamentaux de la psychanalyse<\/em>. Paris: Seuil.<\/p>\n\n\n\n<p>Lyotard, J. et Jean Loup Thebaud. (1979).&nbsp;<em>Au juste<\/em>. Paris: Bourgois.<\/p>\n\n\n\n<p>Molyneux, M. (2003).&nbsp;<em>Movimientos de mujeres en Am\u00e9rica Latina: Estudio te\u00f3rico comparado<\/em>. Espa\u00f1a, Madrid: C\u00e1tedra. Disponible en&nbsp;<a href=\"https:\/\/dialnet.unirioja.es\/servlet\/libro?codigo=159737\">https:\/\/dialnet.unirioja.es\/servlet\/libro?codigo=159737<\/a>&nbsp;Acceso el 11\/10\/2019<\/p>\n\n\n\n<p>Nikken, P. (1994).&nbsp;<em>El concepto de derechos humanos<\/em>. En&nbsp;<em>Estudios B\u00e1sicos de Derechos Humanos.<\/em>&nbsp;San Jos\u00e9, Venezuela: Instituto Interamericana de Derechos Humanos IIDH. Disponible en&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.civilisac.org\/civilis\/wp-content\/uploads\/El-concepto-de-derechos-humanos-Pedro-Nikken.pdf\">https:\/\/www.civilisac.org\/civilis\/wp-content\/uploads\/El-concepto-de-derechos-humanos-Pedro-Nikken.pdf<\/a>&nbsp;Acceso el 21\/08\/2017<\/p>\n\n\n\n<p>ONU. (1998).&nbsp;<em>Estatuto de Roma<\/em>&nbsp;<em>de la Corte Penal Internacional.<\/em>&nbsp;Disponible en&nbsp;<a href=\"http:\/\/www.oas.org\/36ag\/espanol\/doc_referencia\/Estatuto_Roma.pdf\">http:\/\/www.oas.org\/36ag\/espanol\/doc_referencia\/Estatuto_Roma.pdf<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Pino-Ojeda, W. (2011).&nbsp;<em>Noche y niebla: Neoliberalismo, memoria y trauma en el Chile postautoritario<\/em>. Santiago de Chile: Editorial Cuarto Propio.<\/p>\n\n\n\n<p>Proust, M. (1917).&nbsp;<em>A la recherche du temps perdu<\/em>&nbsp;(Vol I). Du c\u00f4t\u00e9 de chez Swuann, Paris: Gallimard.<\/p>\n\n\n\n<p>Ricoeur, P. (2010).&nbsp;<em>La memoria, la historia, el olvido<\/em>. M\u00e9xico: F.C. E.<\/p>\n\n\n\n<p>Richard, N. (2001).&nbsp;<em>Las marcas del destrozo y su reconfiguraci\u00f3n en plural. Pensar en\/la postdictadura<\/em>&nbsp;(Eds. Nelly Richard y Alberto Moreiras). Santiago: Editorial Cuarto Propio<\/p>\n\n\n\n<p>Salazar, G. (2001). Memoria social y movimiento popular: Pasado y proyecci\u00f3n. En OLEA, Raquel y GRAU, Olga (Comps.),&nbsp;<em>Volver a la memoria<\/em>. Santiago: LOM\/La Morada Ediciones<\/p>\n\n\n\n<p>Scott, J. (2000).&nbsp;<em>Los dominados y el arte de la resistencia. Discursos ocultos<\/em>. M\u00e9xico: Ediciones Era<\/p>\n\n\n\n<p>Taramasco, F. (2003). Indiferencia y evitaci\u00f3n como significados de la omisi\u00f3n.&nbsp;<em>Castalia, Revista de Psicolog\u00eda de la Academia<\/em>, 04. Disponible en&nbsp;<a href=\"http:\/\/bibliotecadigital.academia.cl\/handle\/123456789\/2398\">http:\/\/bibliotecadigital.academia.cl\/handle\/123456789\/2398<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Vald\u00e9s, H. (1974).&nbsp;<em>Tejas verdes. Diario de un campo de concentraci\u00f3n en Chile<\/em>. Disponible en&nbsp;<a href=\"http:\/\/www.memoriachilena.cl\/\">www.memoriachilena.cl<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Venda Sexy: unofficial memories of a detention center Por Claudia Arellano HermosillaAntrop\u00f3loga, Magister en Estudios Latinoamericanos, Universidad Paris<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":793,"parent":0,"template":"","glossary-cat":[13,14],"class_list":["post-797","glossary","type-glossary","status-publish","has-post-thumbnail","hentry","glossary-cat-documentacion","glossary-cat-tesis"],"aioseo_notices":[],"uagb_featured_image_src":{"full":["https:\/\/iran3037.cl\/web\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/pageHeaderLogoImage_es_ES.png",747,319,false],"thumbnail":["https:\/\/iran3037.cl\/web\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/pageHeaderLogoImage_es_ES-150x150.png",150,150,true],"medium":["https:\/\/iran3037.cl\/web\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/pageHeaderLogoImage_es_ES-300x128.png",300,128,true],"medium_large":["https:\/\/iran3037.cl\/web\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/pageHeaderLogoImage_es_ES.png",640,273,false],"large":["https:\/\/iran3037.cl\/web\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/pageHeaderLogoImage_es_ES.png",640,273,false],"1536x1536":["https:\/\/iran3037.cl\/web\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/pageHeaderLogoImage_es_ES.png",747,319,false],"2048x2048":["https:\/\/iran3037.cl\/web\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/pageHeaderLogoImage_es_ES.png",747,319,false],"morenews-large":["https:\/\/iran3037.cl\/web\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/pageHeaderLogoImage_es_ES.png",747,319,false],"morenews-medium":["https:\/\/iran3037.cl\/web\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/pageHeaderLogoImage_es_ES.png",590,252,false]},"uagb_author_info":{"display_name":"Editor","author_link":"https:\/\/iran3037.cl\/web\/author\/zeta\/"},"uagb_comment_info":0,"uagb_excerpt":"Venda Sexy: unofficial memories of a detention center Por Claudia Arellano HermosillaAntrop\u00f3loga, Magister en Estudios Latinoamericanos, Universidad Paris","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/iran3037.cl\/web\/wp-json\/wp\/v2\/glossary\/797","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/iran3037.cl\/web\/wp-json\/wp\/v2\/glossary"}],"about":[{"href":"https:\/\/iran3037.cl\/web\/wp-json\/wp\/v2\/types\/glossary"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/iran3037.cl\/web\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/iran3037.cl\/web\/wp-json\/wp\/v2\/glossary\/797\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":812,"href":"https:\/\/iran3037.cl\/web\/wp-json\/wp\/v2\/glossary\/797\/revisions\/812"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/iran3037.cl\/web\/wp-json\/wp\/v2\/media\/793"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/iran3037.cl\/web\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=797"}],"wp:term":[{"taxonomy":"glossary-cat","embeddable":true,"href":"https:\/\/iran3037.cl\/web\/wp-json\/wp\/v2\/glossary-cat?post=797"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}